“En momentos extraordinarios, necesitamos gestos, prácticas y procesos extraordinarios”

Escrito por: Sodexo Chile

Karinna Salazar, psicóloga y directora de la consultora organizacional KreSiendo

“En momentos extraordinarios, necesitamos gestos, prácticas y procesos extraordinarios”

La especialista resalta la importancia de cómo en este nuevo escenario laboral debemos fortalecer los vínculos con los colaboradores, buscar conocer sus necesidades y contar con un equipo de liderazgo protagonista y activo.

La actual situación sanitaria que vive el mundo producto del Coronavirus, ha generado que las empresas deban modificar las formas de trabajo. Según el último estudio de la ACHS, un 95% de las empresas consultadas han implementado el teletrabajo.

Esta modalidad laboral ha planteado desafíos en las formas de comunicación, horarios y de manera importante en la calidad de vida de los colaboradores. Para ello, realizamos un mano a mano con la psicóloga especialista en gestión de personas, Karinna Salazar, de KreSiendo, consultora organizacional, quien da luces del panorama del teletrabajo en Chile, los desafíos que presenta y recomendaciones para los equipos de administración de recursos humanos.

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¿Cómo has visto el panorama actual del teletrabajo en Chile en el contexto del Covid-19?

He visto dos grandes segmentos: empresas que venían funcionando con teletrabajo como beneficio, dado que los roles lo permitían. Con ajustes mayores o menores, pero sin muchas dificultades, porque ya tenían incorporada esta modalidad. Entendiendo que no todos los cargos pueden operar de esta manera, como el rubro de diversión, restaurantes, recepciones, conserjería que son netamente presenciales.

Pero para las empresas que no tenían mayor aproximación a esta modalidad de trabajo, o que no la tenían visualizada en la agenda, evidentemente fue un golpe fuerte. Debieron ajustar aspectos técnicos, cómo se comunican, coordinar qué plataforma usar y hasta los elementos del espacio físico. No hubo tiempo para planificarlo.

No hay que olvidar las particularidades de cada colaborador, que de un día a otro tuvo que comenzar a teletrabajar. Cuando logramos visualizar esto, se abre un mundo: historia previa, las condiciones psicoemocionales, familiares y ambientales, que la empresa no necesariamente puede o tiene cómo conocer.

 

¿Cómo puede afectar esta modalidad de trabajo al clima laboral? Si es que se puede hablar de aquello ahora.

Las empresas que venían trabajando en mantener un clima laboral armonioso, positivo, desarrollando potencial de las personas, etc. no van a sufrir grandes problemas, sobre todo por la fortaleza que tienen en el liderazgo, que va a ser la gran clave de todo este proceso, definitivamente hoy las personas estamos marcando la diferencia.

Para las organizaciones que no venían trabajando la gestión del clima o que no lo tenían en consideración, creo que hay grandes oportunidades en la generación de cercanía, en el cómo apoyar a la gente, cómo llevar a cabo las reuniones o cómo respetar los tiempos del otro. Los niños se nos van a aparecer en las cámaras o las mascotas harán ruidos, por ejemplo. El clima laboral puede verse fortalecido si se toman esas consideraciones.

Esta es una oportunidad que hay que tratarla con mucho respeto, mucha sensibilidad, con altura de miras, generando equipos comprometidos y con pertenencia. Es necesario lograr que la distancia sea física, pero que el vínculo sea sólido y que, por tanto, la pertenencia no se base en que uno es parte de una organización o porque se va a trabajar todos los días a un lugar en particular. Es sentirse parte de algo mucho más grande, que trasciende los límites físicos. Hoy más que nunca es necesario hacer comunidad.

 

Respecto a los beneficios laborales, ¿cómo lo ves en este actual escenario?

Tienen que ver mucho con el vínculo, con la relación. Para esto no hay receta. Estamos en un momento económico complejo, respecto a los beneficios laborales, va a ser una conversación que se debe proponer y dar. En este momento, la palabra que debemos comenzar a ocupar es la cocreación de las recetas únicas y propias de cada empresa. Hacer partícipes a las personas. Las conversaciones tienen que ser más integradoras, porque no olvidemos que cuando las organizaciones quieran volver a operar, presencialmente, van a necesitar a sus colaboradores y la idea es que vuelvan comprometidos, con ganas, no mermados en la motivación.

Quienes puedan mantener los beneficios para los trabajadores, la invitación es a hacerlo, obviamente. Pero también tiene que ver con qué necesitan hoy día los colaboradores: vuelvo al concepto de la cocreación. ¿Qué pasa si nos acercamos a ellos y empezamos a conversar sobre qué tipo de apoyo necesitan? Si hablamos de beneficios en el trabajo, en términos generales, lo primero es proteger a las personas, es lo fundamental. Tenemos que ayudarles a pasar esta crisis, en lo psicoemocional, en ver cómo las familias pueden ser afectadas, cómo entender la necesidad del otro y de ahí desplegar un accionar en cuanto a beneficios laborales. Eso va a optimizar recursos, generar un vínculo, mantenerlo o robustecerlo.

En los momentos extraordinarios necesitamos gestos, prácticas y procesos extraordinarios de parte de todos. Eso no se puede hacer solo desde esquina, necesitamos mirarnos, reconocernos y desplegar acciones extraordinarias. Creo que esa frase está viva por primera vez y la estamos viviendo todos. ¡Tendremos que ser particular y conscientemente cocreativos!

Para tomar tu concepto de “acciones extraordinarias”, ¿qué medidas recomiendas para afrontar este periodo en las empresas?

 

  1. Generar instancias de participación para tratar la manera en que se afrontan los actuales desafíos que impone la crisis.
  2. Otorgar condiciones para realizar un adecuado teletrabajo (internet, sillas ergonómicas, etc.)
  3. Apoyo a los colaboradores de tercera edad, según las necesidades que pudieran presentar.
  4. Apoyo psicopedagógico para padres e hijos, a fin de acompañar el proceso de educación en casa.
  5. Charlas de intervención en crisis o temas relevantes asociados al teletrabajo y/o cuarentena.
  6. Sesiones de psicoterapia individual para colaboradores.
  7. Charlas de actividades extralaborales (Yoga, minutas saludables de cocina, rutinas de ejercicios, etc.)
  8. Charlas de gestión financiera para afrontar la crisis.
  9. Apoyo en la adquisición de productos de primera necesidad, para evitar salidas.
  10. Talleres voluntarios de pasatiempos para la familia, Ej.: cuenta cuentos para los niños más pequeños.
  11. Generar espacios para que los mismos colaboradores puedan enseñar a sus compañeros algo que dominen, por ejemplo “MI mejor receta”
  12. Generar encuentros voluntarios, por ejemplo una tarde de música, en donde por alguna plataforma online puedan reunirse y tocar instrumentos y/o cantar. O en la cual puedan mostrar sus hobbies.

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